Apiñada en una esquina está, con la cabeza un poco ladeada está. Juega con su Sidhe (oso) y sus Hadas, ella juega.
Cloc... cloc...
Los puntos luminosos bailan solo al sol. En lluvia y dolor cantan las gotas, canta la voz de una criatura llamada Inspiración. Taconeando en el asfalto va la realidad, quien sin misericordia condena y reduce todo a "daño cerebral".
Cloc... cloc...
Entre lluvia y dolor, entre sueños inciertos, entre dulces tintineos, entre pitos y motores, entre lejanos cotorreos y entre - por fin - silencio... murmura el tímido
Cloc... cloc...
Los relojes del abismo nunca paran, no se dañan. Ríe de ellos la soledad. En lluvia y calma el viento trae soledad aun a quien se acompaña. Sidhe descansa y las Hadas vuelven a su libro hermoso, a sus letras, a su dichosa realidad. Y yo, pues yo en paz y en calma entrecierro la mirada para explorar la recóndita esquina del centro de mi pared. Tal vez un día se abra una grieta en ella, de la cual a través podré correr a sus brazos. A sus infinitos brazos.
Allá, donde siempre tintinea el piano y jamás Otoño pasa; donde es eterno el atardecer y de todos los colores brilla el sol.
Allá, donde no hay nada que lamentar... y donde no fui causa de ningún mal. Causar daño... Solo entre humanos es de doble filo el amor.
Gira, gira, carrusel...
Cloc... cloc...
Cloc... cloc...
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